Escándalo en la Copa del Mundo por unos pantalones cortos y un insulto racista

Después de eliminar a una leyenda como Vishy Anand en la Copa del Mundo de Ajedrez, Anton Kovalyov pagó cara su afición a jugar con pantalón corto, cual futbolista. El jugador canadiense (nació en Ucrania en 1992 y se formó en Argentina, pero la vida da muchas vueltas) fue advertido por los árbitros de que no podía presentarse de esa guisa. El gran maestro abandonó la sala (en Tbilisi, Georgia) y nunca regresó. Minutos después contó en Facebook que el problema no eran los pantalones, sino el trato recibido. Aseguró que el presidente de la Federación Europea de Ajedrez (ECU), Zurab Azmaiparashvili, le llamó «gitano». Fue la polémica del día en una competición que debería ser noticia por la sorprendente derrota de Magnus Carlsen. También, una pena, de Paco Vallejo ante el número 8 del mundo, Wesley So

Foto: FIDE

Recapitulemos. A los aficionados les sorprendió descubrir que la partida Maxim Roshtein (Israel)-Anton Kovalyov (Canadá) estuviera marcada desde muy pronto como ganada por el blanco, sin que se hubiera realizado una sola jugada. Cuando se supo la discusión por los pantalones cortos, muchos se apresuraron a revisar la regulación de la Copa del Mundo, que tiene un código de etiqueta, aunque quizá podía ser algo más preciso. Los defensores del «orden» y de la «libertad» mantuvieron vivo el debate, que dio un giro espectacular con el relato del protagonista.

Esta es la versión de Kovaylov, resumida:

«El problema no fueron los pantalones cortos, sino el trato que me dieron. Cuando llegué a la partida el árbitro se acercó a pedirme que me cambiara de ropa por primera vez. Le dije que no tengo pantalones largos (…). Entonces vino Zurab [Azmaiparashvili], muy agresivo, gritándome y utilizando el término racista “gitano” para insultarme, aparte de mencionar varias veces que sería castigado por la FIDE. Le dije que ya había preguntado en la anterior Copa del Mundo y que alguien de la organización me había dado el visto bueno. Zurab, de una manera prepotente, me dijo que no le importaba, que él era ahora el organizador. A estas alturas yo estaba realmente enfadado pero intenté no hacer nada estúpido y le pregunté por qué era tan grosero conmigo. Me dijo que porque yo era un gitano».

«Qué haría cualquiera en mi situación? Creo que muchos le habrían dado un puñetazo en la cara o al menos insultado. Yo decidí marcharme».

«No llevaba pantalones porque he ganado algo de peso y todos me están estrechos. Si la organización me hubiera advertido antes, podría haber ido en taxi a comprar algunos sin ningún problema, pero en lugar de eso me trataron como basura».

«Zurab nunca me pidió que me cambiara, la conversación consistió en amenazas, insultos y un comportamiento agresivo. Me estaba provocando claramente».

«No pienso apelar. Estoy disgustado por esta clase de gente. No quiero el dinero. Volveré a jugar mañana». Kovaylov, en efecto, aún puede remontar si gana la segunda partida y logra llegar a los desempates.

Respuesta de Zurab Azmaiparashvili

Como respuesta, Azmaiparashvili concedió una entrevista en la que explica que se limitó a advertir al jugador, que abandonó la sala. «Creía que iba a la habitación a cambiarse los pantalones, pero luego descubrí que estaba realmente enfadado y que no volvería. Fue muy triste para mí. No es bueno para el ajedrez ni para el torneo. Pero tenemos un código de vestimenta y todos tienen que cumplirlo. Tenemos que ser una organización fuerte y la FIDE no debe permitir que nadie se salte las reglas», asegura el directivo.

Cuando le dicen que Anton jugó igual contra Anand, Zurab responde que «probablemente jugó en una mesa lejos del árbitro principal» y critica al encargado de vigilar esa zona. «Es trabajo de los árbitros controlar que se cumpla del reglamento y desafortunadamente el que estaba allí no lo hizo». Luego añade que si el jugador se presenta de forma adecuada, tiene derecho a jugar la segunda partida. Como era de esperar, no dice nada de insultos ni amenazas, ni es preguntado por ello.

En este punto es imposible no recordar que el gran maestro georgiano fue detenido por la Guardia Civil en 2004, durante la Olimpiada de Ajedrez de Calviá, por propinarle un cabezazo a un agente en la ceremonia de clausura. Azmaiparashvili ya era vicepresidente de la FIDE y nunca ha sido el más popular de los directivos de ajedrez, lo cual tiene su mérito. Sus enemigos le dedican de forma habitual toda suerte de calificativos poco amistosos cuando se refieren a él.

Quedan muchas cosas por contar de la Copa del Mundo, en la que el único iberoamericano que sigue vivo, Paco Vallejo, deberá ganar con negras a un coloso como Wesley So para no caer también eliminado. Incluso Carlsen tuvo una jornada aciaga al caer derrotado, con todas las de la ley, por Xiangzhi Bu. Al chino no le tembló el pulso a la hora de sacrificar un alfil contra el enroque del campeón del mundo, poco acostumbrado a defenderse en esas situaciones. Un par de imprecisiones lo dejaron vendido ante la agresividad de su rival. No lo tendrá fácil.

Fuente: Ajedrez Con Cabeza


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